Copa, paraguas y trompeta se incorporan al ‘Diccionario’ como palabras de la lotería

Copa, paraguas y trompeta se incorporan al ‘Diccionario’ como palabras de la lotería

La RAE presenta nueve novedades en términos relacionados con el juego

El léxico de la lotería se incorpora al Diccionario de la lengua española (DLE). (imagen RAE)

Son palabras que suelen oírse solo una vez al año, cada 22 de diciembre, en la retransmisión del sorteo de la lotería de Navidad, entre el bullicio que levanta cada premio. Sin embargo, no tenían hasta hoy carta de oficialidad porque no se recogían con ese significado relacionado con el juego en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE). Ahora, la palabra “copa” también significa “en la lotería de algunos países, recipiente ancho y transparente, en forma de copa, donde cae la bola que sale del bombo tras deslizarse por la trompeta”. Esta es una de las nueve novedades en el léxico de la lotería que ha presentado este miércoles, en un acto público en la RAE, su director, Santiago Muñoz Machado.

En el nuevo significado de copa aparece la propia palabra copa, pero “no hay problema en ello, se puede emplear en una entrada el término que se está definiendo cuando viene de una acepción anterior”, ha aclarado el académico Pedro Álvarez de Miranda, que fue el encargado de detallar los cambios loteros en el Diccionario. También se actualiza la voz trompeta, “el embudo o canal por donde se deslizan las bolas desde el bombo hasta la copa”.

El único artículo nuevo (los otros ocho son adiciones de acepciones) es “postero, ra”, la persona “que tenía a su cargo un puesto de lotería”. Lo que hoy conocemos como “lotero, ra”. Es una palabra “documentada, pero hoy no viva”, ha matizado después del acto Álvarez de Miranda, ante la extrañeza de esta definición. “Hemos incluido, en general, términos no rebuscados, sino voces comunes con significado particular en la lotería”, ha explicado. Así ocurre con “alambre”, término habitual en las retransmisiones de la lotería, que desde hoy es “cada uno de los alambres en que se ensartan, una vez extraídas del bombo, las bolas de los números premiados y las de sus premios correspondientes”. También sucede con “paraguas”. En ámbito lotero, “la estructura circular de la que penden las liras que contienen todas las bolas de los números en juego”. De paso, “lira” se transforma también: “Aparato formado por diez varillas metálicas donde se ordenan las bolas tras su recuento y comprobación antes de introducirlas en el bombo”.

Álvarez de Miranda recordó que el sorteo de la lotería, tal y como lo conocemos hoy, nació en las Cortes de Cádiz, “el 4 de marzo de 1812 para abastecer las arcas públicas”, exhaustas por la Guerra de Independencia contra los franceses. Mientras que el director de la RAE dijo que en el Diccionario hay “unas 1.500 palabras vinculadas al juego” y que en el Siglo de Oro, “solo en Sevilla había tantos garitos que se generó una palabrería que acabó en el Diccionario, tras ser usada por los grandes escritores”. La referencia a Sevilla venía también porque estas novedades se suman a las 1.100 modificaciones presentadas en noviembre en la ciudad andaluza, en el XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Todas forman parte ya de la 23ª edición del Diccionario.

Volviendo a los literatos, Muñoz Machado se refirió a uno muy vicioso del juego, tanto que acabó por perder sus dineros, Góngora, al que su enemigo en las letras, Quevedo, le dedicó por ello un epitafio satírico: “Vivió en la ley del juego, y murió en la del naipe, loco y ciego”. Quizás haya que ser tan iniciado como era Góngora para conocer el nuevo significado de la palabra “capilla”. “Maqueta final de un décimo o de un billete, en el que aún no figura impreso un número del sorteo”.

El acto, que contó con la intervención del presidente de Loterías y Apuestas del Estado, Jesús Huerta Almendro, finalizó con un recorrido literario y desafortunado en lo personal del académico Luis Mateo Díez por los juegos de azar. Este reconoció que a él nunca le ha tocado, pero que en la RAE juega a la lotería, quizás porque la suerte le ha rondado varias veces. “Como cuando trabajaba en el Ayuntamiento de Madrid, que le tocó a unas compañeras”. O en uno de los pueblos de su infancia, Canales, en León. “Cayó un año la lotería de Navidad y unos primos míos se hicieron millonarios. Pues al año siguiente volvió a caer, esta vez un tercer premio, siempre en el bar de Angelín porque era donde iba la gente a soplar”.

Artículo original: https://elpais.com/cultura/2019/12/11/actualidad/1576054957_849907.html

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